domingo, 20 de septiembre de 2015

¿Acepta el reto? Cómo convertirse en una "máquina quemagrasas" en cinco pasos‏.

¿Se siente desfallecido después de almorzar? ¿Tiene calor y siente que le pesan los párpados? Incluso en plena reunión, ¿le resulta imposible resistirse a la fatiga y el sopor que le invaden? 

Son muchas las personas afectadas. Y todas creen que es normal. Pero no; no es normal. Si come bien, duerme bien y gasta la suficiente energía, no hay ningún motivo para que su cuerpo sienta ese agotamiento en pleno día. 

Sin duda, hay cosas que se pueden hacer para eliminar ese tipo de fatiga. 

¿A qué se debe la fatiga vespertina? La mayoría de las veces, este bajón al principio de la tarde suele ser indicio de hipoglucemia; es decir, de un nivel bajo de azúcar en sangre. Esto quizá nos sorprenda: ¿cómo es posible que nos falte azúcar mientras estamos con el estómago lleno? Aquí va la explicación. 

Dos tipos de hipoglucemia

Por lo general, nuestra tasa de azúcar es baja cuando tenemos el estómago vacío. Esto provoca impaciencia, irritabilidad y dificultad para concentrarnos cuando el hambre nos atormenta. Es lo que se denomina hipoglucemia basal o en ayunas. 

Pero la hipoglucemia también puede manifestarse tras una comida copiosa. Veamos cómo. 

Tras haber comido mucho, nuestra tasa de azúcar en sangre se dispara hasta niveles que resultan insostenibles para el organismo. 

Este pico de glucemia es más elevado cuanto más rica en glúcidos (pan, pasta, patatas, bollería, bebidas azucaradas…) es la comida, pues los glúcidos se transforman rápidamente en glucosa en el estómago, que pasa a la sangre. 

Demasiada glucosa en sangre es peligrosa; el organismo provoca una bajada de la glucemia segregando insulina, una hormona producida por el páncreas. La insulina ordena a las células absorber el exceso de azúcar presente en la sangre para estabilizar la glucemia, lo que hace que la tasa de azúcar en sangre disminuya. 

Así, debido al pánico provocado por el pico de glucemia derivado de una comida demasiado rica en glúcidos, nuestro cuerpo fabricará una cantidad exagerada de insulina. 

Es por ello por lo que no se consigue la normalización de la glucosa en sangre hasta valores de estabilización entre 80 y 120 mg/dL. El exceso de insulina provocará una caída excesiva del índice glucémico, de ahí la crisis de hipoglucemia. Es lo que denominamos hipoglucemia reactiva. 

En este momento, nuestro nivel de energía es más bajo, nuestra atención disminuye y el cansancio nos puede. 

En teoría, el cuerpo podría salir de la hipoglucemia quemando las grasas presentes en nuestras células. Pero si no lo entrenamos regularmente para quemar grasas complejas, no será capaz. 

Enseñar a nuestro cuerpo a utilizar mejor las grasas como fuente de energía nos ayudará a prevenir las crisis de hipoglucemia, lo que reducirá esa sensación de bajón tras el almuerzo. Y además conlleva también otras ventajas muy interesantes para nuestra salud. 

Póngase a prueba

Si bien nuestros antepasados estaban adaptados para quemar las grasas, un 99% de nosotros utiliza la glucosa como principal fuente de energía. 

¿Y usted? ¿Es “quemador de azúcares” o “quemador de grasas”? 

He aquí una sencilla prueba que le permitirá conocerse mejor. 

En primer lugar, pruebe a saltarse una comida hoy mismo. Hablo de una comida completa (lo que coma a media mañana o de merienda no cuentan). 

Observe cómo reacciona su cuerpo a este ayuno. 

Si se nota malhumorado, agotado y dispuesto a vender a toda su familia por una rebanada de Nutella, significará que quema los azúcares, pero no las grasas. Pero si se mantiene activo, concentrado y enérgico, significa que también sabe quemar grasas. 

Otra prueba: realice ejercicio físico o entrenamientos intensos con el estómago vacío, sin atiborrarse antes de barritas de cereales energéticas. 

Si el esfuerzo se le hace insuperable, significa que no puede quemar grasas. Si no sufre más de lo habitual, significará que su cuerpo puede quemar las grasas. 

Ventajas inmediatas de aprender a quemar las grasas

Si entrenamos nuestro cuerpo para que queme las grasas y las transforme en energía, podríamos evitar esas caídas de energía por la tarde. Pero disfrutaríamos, además, de otras ventajas. Tendríamos: 

  • Mayor cantidad de energía inmediatamente disponible a lo largo de todo el día. 
  • Menos inflamaciones crónicas asociadas a los azúcares, que conllevan enfermedades graves: diabetes de tipo 2, cáncer, alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, etc. Mejoraríamos nuestra sensibilidad a la insulina y a la leptina. 
  • Perderíamos masa grasa, sobre todo en el vientre. Al quemar naturalmente las grasas para usarlas como fuentes de energía, reduciremos la cantidad de grasas almacenadas en el tejido adiposo. Esto permite perder peso sin darnos cuenta. 
  • Seríamos más fuertes y resistentes. Quemar grasas permite ahorrar glucógeno (precursor de los azúcares) durante el esfuerzo, y utilizarlo cuando es realmente necesario. Mejoraríamos también nuestro rendimiento físico y quemaríamos una mayor cantidad de masa grasa. 
Es posible entrenar el cuerpo para que aprenda a quemar grasas. Éstos son los cinco pilares sobre los que deberá trabajar: 

Primero: sustituir los glúcidos por grasas buenas

Los glúcidos que debe evitar son los asociados a una alimentación a base de cereales (pan, pasta, bollería, patatas, repostería, etc.). 

Es muy importante sustituir una parte considerable de estos glúcidos por un aporte de grasas buenas: 

  • aceitunas y aceite de oliva (en crudo) 
  • aguacates
  • nueces, avellanas, almendras, cacahuetes naturales… 
  • coco y aceite de coco (para cocinar) 
  • aceite de cacahuete (en crudo) 
  • yemas de huevos ecológicos 
  • mantequilla a base de leche natural de vaca ecológica 
  • carne de ternera ecológica 
Evite los aceites modificados ricos en omega-6 (aceite de semillas de uva, de girasol, de germen de trigo, de maíz, de cártamo y de soja). 

Ya consumimos suficientes aceites con omega-6 sin darnos cuenta en chocolate, barritas de chocolate, carnes industriales de animales alimentados con cereales, comidas precocinadas, margarinas, etc. Los aceites con omega-6 son baratos y, por lo tanto, se utilizan ampliamente en las fórmulas industriales (de hecho, en todos aquellos alimentos en los que el coste de la materia prima se ha limitado al máximo). 

Las grasas saturadas no son necesariamente malas. Son un componente esencial de una dieta sana. 

Un objetivo razonable sería consumir de un 50 a un 70 % de nuestro aporte calórico en forma de grasas buenas; así reduciríamos automáticamente el aporte de glúcidos sin darnos cuenta siquiera. 

Además, al consumir una mayor cantidad de grasas que de glúcidos, nos sentiremos más saciados, pues las grasas son más consistentes y menos fáciles de digerir que los glúcidos. 

Si ha sustituido los glúcidos por grasas buenas pero sigue sintiéndose con hambre, es que debe consumir más grasas. No dude en recurrir a la variedad: entre aceitunas, carnes, aguacates, frutos secos y huevos, hay de sobra para elegir. 

Los aportes de glúcidos deberán proceder de verduras y legumbres (lentejas, guisantes, judías, vegetales de color verde, batatas…), que tienen un índice glucémico bajo. 

Segundo: ayunar regularmente

Nuestro cuerpo también tiene derecho a un descanso de vez en cuando. Al ser humano no le gusta ayunar por naturaleza y, por lo general, sólo lo hace obligado por las circunstancias. 

Pero nuestro cuerpo agradece el ayuno. Es como su día de descanso, que le permite disfrutar de un ambiente tranquilo, sin tener que hacerse cargo de esa masa de alimentos con que lo cebamos constantemente. 

Esto le permite hacer un gran trabajo de limpieza interior, y aprovecha este tiempo para quemar los desechos acumulados aquí y allá; se reorganiza interiormente, se purifica y se refuerza. 

Algunas culturas conservan la tradición del ayuno, una práctica que está resurgiendo en los países occidentales. 

Hoy en día, los investigadores confirman que el ayuno es excelente para la salud. Permite controlar el peso, tiene un efecto antiestrés y antiinflamatorio, etc. El ayuno nos ofrece esperanza en todos los sentidos. 

Ayunar es la mejor forma de animar a nuestro cuerpo a quemar las grasas disponibles en los tejidos. 

Pero, si actualmente se alimenta de comidas precocinadas, tentempiés y bocadillos de todo tipo, no se lance a ayunar de pronto. Empiece por consumir alimentos nutritivos y de calidad antes de saltarse cualquier comida. Si ayuna regularmente, observará que cada comida tiene una importancia crucial. 

Para practicar un ayuno intermitente, debe conocer bien su propio metabolismo. 

El cuerpo necesita de seis a ocho horas para agotar completamente sus reservas de glucógeno (azúcar). Transcurrido este tiempo, nuestro cuerpo empezará a quemar grasas. Si recarga sus reservas de glucógeno cada ocho horas, su cuerpo lo tendrá más difícil para utilizar las grasas como combustible. 

Una forma sencilla de practicar el ayuno intermitente consiste en reducir a ocho horas el periodo del día en que comemos, en lugar de picotear durante todo el día. Así, cada día de ayuno intermitente dejaríamos de comer durante un periodo de 16 horas. 

Por ejemplo, puede desayunar a las 9 de la mañana y cenar ocho horas después, a las cinco de la tarde. Asegúrese de que cada comida sea lo suficientemente consistente. 

Esto concede al cuerpo un respiro de 16 horas durante las cuales aprovechará para ponerse en modo “quemador de grasas”. Cuando el cuerpo se haya habituado a quemar grasas, se sorprenderá de la facilidad con la que acaba olvidándose de todo tipo de aperitivos y golosinas. 

El ayuno intermitente no está indicado para enfermos de Addison (insuficiencia suprarrenal secundaria), pacientes con estrés crónico o problemas de cortisol ni para mujeres embarazadas o lactantes. 

Tercero: ejercicio físico

El ejercicio físico crea sinergias con el ayuno intermitente. Acelera el metabolismo, forzando la combustión del glucógeno y de las grasas, convirtiéndolos en energía. 

Gracias al deporte, desarrollamos una mayor atención y nos volvemos menos sensibles al cansancio propio de las primeras horas de la tarde. 

Para conseguir unos resultados óptimos, conviene hacer ejercicio por la mañana, antes del desayuno. 

El ejercicio intensivo a intervalos mejora los niveles de energía. Consiste, por ejemplo, en correr a plena velocidad durante 20 segundos, retomar el aliento durante 10 segundos, y luego volver a correr durante 20 segundos, encadenando un total de 8 series sucesivas. 

Cuarto: desconfiar de la vida de oficina

Permanecer todo el día sentados en una oficina no es para nada natural. Además, esta posición afecta muy negativamente a la salud en general. A la larga, estar sentado aumenta el riesgo de enfermedad crónica y reduce la esperanza de vida. 

Podrá cambiar su dieta y ayunar todos los días, pero si permanece sentado y sin moverse todo el día, su nivel de energía será equivalente al de un caracol. 

El cansancio de la tarde también se combate evitando la inmovilidad. Por lo tanto, conviene intentar trabajar de pie durante el mayor tiempo posible. 

Cuando tenga que desplazarse, evite atravesar la oficina arrastrando los pies. En su lugar, aproveche sus desplazamientos para caminar a paso rápido y desentumecer las piernas. Suba y baje las escaleras corriendo. 

Quinto: dormir bien

No podemos esperar estar en plena forma todo el día si no dormimos lo suficiente. 

Es algo evidente, pero que es necesario repetir en una época en que pantallas de todo tipo consiguen mantenernos despiertos hasta altas horas de la noche. 

¿Se anima con este reto? Ahora que ha acabado el verano y hemos empezado el nuevo “curso”, es el momento perfecto para adoptar buenos hábitos. Por eso le invito a convertirse en una "máquina quemagrasas" y a compartir con el resto de lectores de Tener S@lud su rutina, sus trucos y su evolución en este enlace

¡A su salud! 

Juan-M. Dupuis 




Fuentes: 

  1. Referencia general: Artículo del Dr. Joseph Mercola, How To Banish Afternoon Fatigue, publicado el 13 de septiembre de 2013. 
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¿Y usted, es “quemador de azúcares” o “quemador de grasas”? Si ya lo ha descubierto, le animamos a compartirlo con el resto de lectores de Tener S@lud haciendo un comentario en este enlace


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lunes, 7 de septiembre de 2015

Todo lo que hacemos mal en un baño público (sentarse en la taza es lo de menos).

Cada vez que utilizamos el baño de un bar, un cine o un centro comercial, andamos pendientes de quenada nos roce la piel, pensando que hordas de gérmenes con caras microscópicas de orcos pueden atacarnos. Pero, ¿hasta qué punto podemos realmente enfermar por entrar en contacto con la taza del inodoro?
La falta de higiene está descrita por la OMS como uno de los principales factores de riesgo para la adquisición de enfermedades infecciosas. Si esto lo situamos en un contexto como es el uso de baños públicos, es fácil entender que todo tipo de ideas de contagio se nos vengan a la cabeza, pensado que las condiciones de limpieza necesarias quizá no sean las más adecuadas: ese baño lo han utilizado numerosas personas a lo largo de un día, incluso aunque en ese tiempo haya sido desinfectado.
“La superficie de un baño sucio puede llegar a convertirse en un lugar idóneo donde los microorganismos encuentren las condiciones necesarias de humedad y temperatura para poder crecer y desarrollarse”, apunta la doctora Alejandra Pérez-García, del departamento Microbiología Clínica de la Clínica Universidad de Navarra.
Los principales microorganismos que pueden encontrarse colonizando este tipo de hábitat son micrococos, estafilococos, corynebaterias, estreptococos… Y son los campeones de la resistencia. La revista de la Sociedad Estadounidense de Microbiología publicó en el número de diciembre un curioso estudio realizado en cuatro baños públicos de la Universidad de San Diego, dos de mujeres y dos de hombres, dos abiertos a todo el público y dos de uso exclusivo de profesores. Analizaron los asientos de los inodoros, el suelo frente a ellos y los dispensadores de jabón. Limpiaron todo concienzudamente con lejía antes de comenzar y luego tomaron muestras durante ocho semanas. El resultado fue tajante: las bacterias son muy cabezotas. Solo una hora después de la desinfección, los microbios habían regresado al baño y había 6.200 bacterias por centímetro cuadrado, el 45% de origen fecal y otro 45% asociadas a la piel, tanto en las tazas de los inodoros como en los dispensadores de jabón. Aunque los baños se limpiaran mucho, entre cinco y ocho horas después su estado volvía al punto de partida, y no había diferencias entre los aseos cerrados y abiertos, ni entre los de hombres y mujeres. Los científicos averiguaron que una de las claves de la dispersión bacteriana era la descarga del agua de la cisterna sin cerrar la tapa: como si un aerosol dispersara bacterias fecales por doquier.
Entonces, ¿mejor no sentarse en el retrete de un baño público o hacerlo pero con papel en la taza? “Lo mejor es siempre evitar sentarse en la taza", asegura la doctora Pérez-García, "hay quien dentro de sus recomendaciones, emplea el uso de plásticos sobre la superficie de la taza o la seca con papel. Eso evita mojarse pero no elimina los posibles microorganismos que estén ahí mismo localizados y, por otro lado, no es frecuente la existencia de plásticos protectores en los aseos públicos. La precaución, sin que produzca un estado de alarma, es necesaria por la falta de higiene real que se da en estos sitios, así que la respuesta es sí, es necesario tener precaución en su uso y evitar apoyarse”.
Sin embargo, y antes de morir de repugnancia, la buena noticia es que las probabilidades de contraer una infección por el mero hecho de sentarnos en un aseo público, incluso contaminado con agentes patógenos, son muy pocas. “Una persona sana que entre en un aseo público que esté mantenido en las condiciones de higiene que suelen darse en nuestras pudientes y reglamentadas sociedades desarrolladas, tiene una probabilidad bajísima de sufrir una infección [se siente o no]”, sostiene Miguel Vicente, profesor de Investigación del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología y presidente de la división de Bacteriología y Microbiología Aplicada de la International Union of Microbiological Societies (IUMS)Para contraer una enfermedad, la piel de la persona que está usando ese inodoro debería tener una herida y que el virus maligno en cuestión accediera a través de ella. "Y no es imposible, pero tampoco lo habitual".
¿Y si el baño está hecho un asco? “Si nos ponemos en el otro extremo, si entramos a un aseo que está realmente descuidado y utilizado por un enfermo que padezca una grave infección intestinal, entonces esas probabilidades de sufrir una infección aumentan, en especial si además nosotros mismos no guardamos las mínimas condiciones de higiene tales como lavarnos las manos tras utilizarlo. Gran parte de las infecciones intestinales se transmiten por vía digestiva, con los alimentos contaminados o con la suciedad de nuestras manos si han entrado en contacto con las heces de un enfermo, o incluso si se ha compartido la misma toalla”, añade el investigador del CSIC.
Más que la taza del váter, lo que ha de preocuparnos es que se nos olvide lavarnos las manos después de usarlo
Esa es la clave. Más que la taza del váter, lo que ha de preocuparnos es que no se nos olvide lavarnos las manos después de usarlo, porque hay numerosas superficies cotidianas, como grifos y encimeras, convertidas en verdaderos resorts de lujo con pulserita de todo incluido para los gérmenes. El doctor Chuck Gerba, profesor de Microbiología de la Universidad de Arizona, ha descubierto en sus estudios que el asiento de un inodoro dentro de la media contiene unas 50 bacterias fecales por cada 2,54 cm cuadrados (una pulgada cuadrada), lo que la convierte en una de las superficies más limpias del hogar en lo que a gérmenes se refiere, y muy por debajo, por ejemplo, del teléfono móvil, con 10 veces más bacterias fecales; la tabla de cortar de la cocina, con 200 veces más; el escritorio de la oficina, con 400 veces más; o el campeón de los microbios, el trapo de secar, con 20.000 veces más, especialmente de la bacteria E. coli, que por sí sola no causa graves enfermedades pero es un indicador de que hay restos de heces.
Uno de los últimos estudios de John Oxford, profesor de virología de la Universidad de Londres y director del Consejo de la Higiene, un organismo internacional que compara estándares de higiene en todo el mundo, examinó muestras de hogares de nueve países distintos y descubrió que el 21% de los trapos de cocina visiblemente limpios tenían altos niveles de contaminación, seguidos del interior de las neveras: más del 40% de las casas tenían altos niveles de bacterias y moho, mientras que el 36% de las toallas de cocina presentaban niveles inaceptables (estos y otros datos igualmente inquietantes se pueden consultar en la web del Consejo de la Higiene).
“Una de las partes de una casa que menos gérmenes contiene es el aseo, y concretamente el inodoro. Se debe a dos razones. Una, que se tiende a limpiar de forma más meticulosa; y otra, que las bacterias encuentran poco de lo que alimentarse en él. Por el contrario, uno de los lugares con mayor contaminación es la cocina, y dentro de ella la esponja con la que se friegan los platos. Las bacterias que la habitan suelen asimismo ser inocuas y lo peor que suelen hacer es pudrir la comida fresca con la que puedan entrar en contacto, pero proliferan porque la cantidad de alimento que encuentran es allí mayor. Normalmente, la limpieza de los utensilios de cocina si se realiza de forma correcta, con detergentes adecuados, elimina a la mayoría de las bacterias. Secar los utensilios al aire tras su limpieza es también una precaución importante, ya que elimina los pequeños depósitos de agua donde podrían crecer. Tanto en el aseo como en la cocina, es preferible utilizar detergentes en dispensadores mejor que pastillas de jabón en las que las bacterias pueden multiplicarse a placer”, agrega Miguel Vicente.
Pero no se trata solo de “no tocar nada” al entrar en los baños públicos. Aunque esté todo limpio, otro estudio publicado en la revista Journal of Hospital Infection por investigadores de la Universidad de Leeds en el Reino Unido concluyó que la dispersión de bacterias en el aire es 27 veces mayor alrededor de un secador de manos que con las tradicionales toallas de papel y peor aún si el secador es uno de esos nuevos de introducir las manos entre chorros de gran potencia. La misma explicación al descargar la cisterna sin bajar la tapa: las bacterias (fecales y de todo tipo) salen disparadas a modo de aerosol contaminado que puede respirarse o tragarse. “En estos casos hay que entender que lo más probable es que en su mayoría nos traguemos los mismos microbios que nosotros acabamos de depositar, lo que solo será un peligro si padecemos una infección”, agrega el experto del CSIC. “Los aerosoles producidos en estos casos pueden contener el germen que provoca infecciones respiratorias que en las personas sanas suelen resolverse sin graves consecuencias, pero no así en quienes están debilitados por otras enfermedades, en cuyo caso pueden causar mayores problemas”.

Fuente de la noticia:
                                                      © Proporcionado por El País

martes, 1 de septiembre de 2015

MASAJE SUECO, BENEFICIOS Y ORIGEN.

BENEFICIOS.

El masaje sueco es un tipo de masaje destinado a eliminar las tensiones y a reafirmar músculos y articulaciones. Su efecto tonificante y relajante favorece la circulación sanguínea y linfática. 
La eliminación de toxinas ayuda al cuerpo a reencontrar su equilibrio natural.
¿Por qué se llama así?
ORIGEN.
El masaje es quizás una de las técnicas curativas más antiguas del mundo: hunde sus raíces en las civilizaciones china, egipcia e hindú, pero, sobre todo, en la greco-romana. 
Inspirándose en ellas, el médico sueco Peter Henrik Ling (1776-1839) creó un completo sistema de ejercicios físicos con el objetivo de corregir y fortalecer las deficiencias corporales conocido como ‘sistema Ling del movimiento’, que combinaba ejercicio, masaje y sauna. Para desarrollar su técnica, Ling se inspiró en sus conocimientos en anatomía, educación física, esgrima y en su convencimiento del poder del pensamiento sobre la mente. Y para demostrar la eficacia de sus hallazgos fundó en 1814 en Estocolmo el Royal Gymnastics Central Institute.
Aunque tuvo que pasar un siglo para que su trabajo fuera reconocido y sus técnicas empleadas, primero en Estados Unidos y, más tarde, en Europa. Hoy en día, la mayoría de las modalidades de masaje terapéutico occidental tienen su origen en el masaje sueco.
Años más tarde un médico holandés, Johann Mezger, se encargó de difundir el método de Ling aplicando el masaje sueco dentro de un modelo médico creado por él, lo cual fue crucial para la expansión del masaje.
Hoy en día se trata de un masaje instalado en todo el mundo, y se lo conoce por ser muy sencillo y tener grandes beneficios para la salud. Básicamente el masaje sueco se constituye de los siguientes movimientos:
  • Effleurage
  • Petrissage
  • Fricción
  • Tapotement
  • Vibración
Todos estos movimientos dan forma al masaje sueco, y sus beneficios puedes comprobarlos por ti mismo. Recibe un buen masaje sueco y convéncete de las ventajas de darte una dosis semanal de él.


Fuentes de la noticia:

domingo, 16 de agosto de 2015

Llamadores de ángeles: historia, leyenda y significado.

Un llamador de ángeles es una esfera redonda de plata de ley que emite un sonido armonioso cuando es agitada. La leyenda le otorga la facultad de proteger a quien lo posee y de favorecer su bienestar.

Se lleva en el cuello como colgante. También puede ser ubicado en el hogar, preferentemente en una puerta o en una cuna: en la puerta, porque, al abrirla y cerrarla, provocamos que el llamador de ángeles se mueva y suene; en la cuna, para hacerlo sonar antes de que se duerma el bebé y proteger, así, su sueño. De hecho, aunque el llamador es para beneficio exclusivo de la persona portadora, protegería al futuro hijo aun estando en el vientre materno. Para ello, se utiliza una cadena de 70 centímetros, como mínimo; así, el llamador quedará a la altura del bebé. Eso sí: una vez que éste haya nacido, puede ser utilizado únicamente por uno de los dos, madre o hijo.

Los llamadores de ángeles producen un sonido armonioso y agradable -como el de unas campanitas- que, según la tradición, atrae y avisa a nuestro Ángel Guía -Ángel de la Guarda- de que necesitamos su presencia. A los ángeles les encanta este sonido, probablemente por la transmisión de las vibraciones metálicas y gráciles; si, además, es utilizado por un humano, los ángeles reciben un mensaje extra que les informa de que están siendo llamados por un ser al que aman.

Existen varias leyendas sobre la historia y orígenes de los llamadores de ángeles. Quizás la más hermosa sea una leyenda que nos cuenta que, hace miles de años, los humanos vivían en contacto directo con sus Ángeles Guías o Ángeles de la Guarda, y que, por alguna razón seguramente vinculada al Pecado Original, tuvieron que dejar de vivir conjuntamente con ellos. Los ángeles, apenados por la pérdida de la compañía de los humanos -los seres que más amaban- obsequiaron a éstos con colgantes esféricos de plata pura que, al agitarlos, sonaban como campanillas. Estas esferas eran un símbolo de protección.

Los ángeles se despidieron de los humanos y les explicaron que, aunque ya no los volvieran a ver, si se sentían en peligro, desprotegidos o simplemente tristes, sólo necesitaban agitar la esfera, ya que, cuando escuchara su sonido, el Ángel Guía -Ángel Guardián- de cada uno acudiría en su ayuda o compañía.
Los ángeles pusieron una única condición: el colgante sería de uso exclusivo y personal, pues todos tenían un sonido propio y reconocible por cada Ángel Guía -Ángel de la Guarda-, y este ángel no puede ser "prestado" a otra persona. Si se contravenía esta condición, la magia y protección de la esfera desaparecería. También explicaron a los humanos que el mismo colgante podía ser utilizado por una madre y su bebé mientras éste se encuentra en gestación, ya que, en ese estado, ambos comparten un Ángel Guía. Una vez que el bebé hubiera visto la luz, la madre debía decidir si el colgante se utilizaba para su protección o para la de su hijo recién nacido.

Nuestros antepasados decidieron llamar a estos colgantes "llamadores de ángeles".



Fuente de la noticia:


martes, 28 de julio de 2015

Una nueva moda tonta, pero mortal: el 'arte' de los tatuajes solares.

Los expertos advierten de los peligros de esta práctica que cada vez es más popular.

Traducido del inglés: viernes, 17 de julio, 2015
JUEVES, 16 de julio de 2015 (HealthDay News) -- Las quemaduras solares son dolorosas y pueden provocar cáncer, pero eso no ha impedido que se hayan convertido en un medio cada vez más popular de expresión artística.
Los expertos hablan ahora públicamente en contra del "arte de los tatuajes solares", una nueva moda en los medios sociales en la cual las personas usan plantillas o filtros solares aplicados de forma estratégica para crear un tatuaje temporal con el bronceado por sí mismas en su cuerpo.
Los participantes luego toman fotografías de sus creaciones y las publican en sitios como Twitter y Facebook.
La moda es lo suficientemente preocupante como para que la Skin Cancer Foundation haya publicado una declaración oficial sobre el arte de los tatuajes solares, advirtiendo de los riesgos para la salud asociados con la piel bronceada o quemada por el sol.
"Las quemaduras solares provocan daños en el ADN de la piel, aceleran el envejecimiento de la piel y aumentan el riesgo de cáncer de piel de por vida", afirma la declaración. "De hecho, sufrir 5 o más quemaduras en la juventud aumenta el riesgo de por vida de melanoma en un 80 por ciento. En promedio, el riesgo de una persona de sufrir melanoma se duplica si ha tenido más de 5 quemaduras solares".
La Dra. Deborah Sarnoff, vicepresidenta de la Skin Cancer Foundation, dijo que las personas tienden a subestimar los peligros para la salud de las quemaduras.
Los rayos ultravioletas en la luz solar, y también en los rayos que emiten las camas de bronceado, producen daños en el ADN dentro de las células de la piel, lo que las hace más susceptibles a volverse cancerosas, según la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).
Además, el riesgo es acumulativo, dijo Sarnoff. Cuantos más bronceados y quemaduras solares presente una persona a lo largo de su vida, más probabilidades tiene de contraer un cáncer de piel o melanoma en algún momento.
"Hay personas que pueden pensar que esto es creativo o una nueva forma artística, pero el hecho sigue siendo que las quemaduras solares son muy peligrosas, y no creo que la persona promedio de la calle comprenda esto hoy en día", dijo Sarnoff. "Los bronceados sanos en realidad no existen. La piel bronceada es piel dañada".
Se prevé que el melanoma, la forma más letal de cáncer de piel, acabe con la vida de casi 10,000 estadounidenses este año, según el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. Se prevé que este año se producirán cerca de 74,000 nuevos casos de melanoma, y hay casi un millón de personas en Estados Unidos que viven con melanoma.
La moda del arte de los tatuajes solares se volverá particularmente preocupante si llega un punto en que las personas intentan superarse unas a otras, dijo el Dr. Len Lichtenfeld, jefe médico de la Sociedad Americana Contra El Cáncer.
"Cuando llegamos a un lugar donde es socialmente aceptable o se convierte en una competición, cualquier cosa así tiende a reducir la concienciación sobre el riesgo de esa conducta", señaló Lichtenfeld. "La quemadura puede desaparecer, pero el daño no se va, y sigue acumulándose a lo largo del tiempo".
Esto es particularmente cierto para las personas jóvenes, que creen que son invencibles.
"Las personas jóvenes no valoran ciertas conductas arriesgadas como lo hacen las personas adultas [de más edad]", dijo Lichtenfeld. "Tienden a no ver las consecuencias a largo plazo".
Sarnoff recomienda que las personas usen medios más seguros a la hora de usar su cuerpo como arte, como la pintura corporal o los tatuajes temporales.
El bronceado con un aerosol es otra opción. "Se podría poner algún tipo de plantilla en el cuerpo y aplicar un aerosol, y mientras no se inhale el aerosol se mantendría la seguridad", dijo.
"Si lo hace para producir un impacto en los demás o por la forma artística, hay otras maneras de adornar el cuerpo sin poner su esperanza de vida en riesgo", dijo Sarnoff. "Cualquiera que sea su motivación, quizá puedan encontrar un método alternativo que siga siendo hermoso".

Artículo por HealthDay, traducido por Hola Doctor
FUENTES: Deborah Sarnoff, M.D., senior vice president, Skin Cancer Foundation; Len Lichtenfeld, M.D., M.A.C.P., deputy chief medical officer, American Cancer Society
HealthDay

domingo, 12 de julio de 2015

Nueve razones para comer huevos sin miedo.

Un huevo contiene todos los nutrientes necesarios para convertir una simple célula en un pollito. 

Un pollito totalmente formado, vivo, con su esqueleto, sus tripas, sus ojos, su sangre y ¡hasta plumas y pico! Y todo sin ningún tipo de ayuda exterior, salvo una pizca de oxígeno que atraviesa la cáscara. 

¿A que parece imposible? 

¿Cómo consigue realizar este milagro la naturaleza tan solo con la yema y la clara de un simple huevo que podría haber acabado en una sartén y convertirse en un huevo frito? 

A mí no deja de maravillarme. Pero si le pregunta a un nutricionista, éste le dirá que no es ninguna sorpresa, porque en realidad el alimento más completo que existe es el huevo. 

Aquí van nueve argumentos que lo justifican: 

Todas las proteínas

La OMS (Organización Mundial de la Salud) y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) consideran al huevo como el alimento perfecto en lo que a contenido en proteínas se refiere. 

En el huevo están presentes todos los aminoácidos esenciales y en proporciones ideales. Eso quiere decir que usted podría vivir perfectamente tomando huevos como única fuente de proteínas y no se estaría arriesgando a sufrir déficit. 

Unos buenos aportes de proteínas contribuyen a incrementar la masa muscular y a perder grasa corporal, disminuyen la presión arterial y refuerzan la salud de los huesos. (1) (2) (3) (4) 

Lluvia de vitaminas

Un huevo contiene vitaminas A, B2, B5, B6, B9, B12, D, E y K. 

Si hablamos de contenido en vitaminas, se trata de uno de los alimentos más completos. 

Mucha colina

La yema del huevo contiene 100 mg de colina. 

La colina es un nutriente muy poco conocido por el público en general, que sin embargo resulta de vital importancia. 

Desempeña un papel biológico fundamental como donante de grupos metilo y sirve como precursor de la S-adenosil metionina (una sustancia que se suele utilizar en los tratamientos contra la artrosis).

La gran mayoría de la población no consume la cantidad suficiente de colina. El especialista Steven Zeisel ha declarado que: “Según un reciente análisis de los datos de la encuesta NHANES 2003-2004, los aportes medios de colina en los niños (exceptuando a los más pequeños) y en hombres y mujeres (incluidas las embarazadas) se encuentran muy por debajo de los niveles adecuados”. (5) 

Comer huevos permite corregir esta carencia. 

Grasas buenas

Un huevo grande contiene 5 gramos de grasas buenas, pero lo cierto es que, al final, la calidad de estas grasas depende sobre todo de la forma en la que se cría y alimenta a las gallinas. 

Hoy en día la gente de ciudad suele pensar que una buena gallina tiene que criarse con cereales y, en concreto, maíz. Pues bien, eso es un disparate. 

Las gallinas son omnívoras y, aunque no tengan dientes, adoran la carne, las lombrices y los insectos de todo tipo que se encuentran por la tierra, si es que se las deja corretear al aire libre. También comen hierbas y hojas. 

Ese estilo de vida y esa alimentación contribuirán a la formación de grasas buenas en el huevo, los ácidos grasos omega-3, y todavía en mayor cantidad si al granjero se le ocurre proporcionar a las gallinas semillas de lino o aceite de pescado. En ese caso, el huevo será todavía más rico en omega-3. 

Los estudios demuestran que tomar huevos ricos en omega-3 es una forma muy eficaz de reducir el nivel de triglicéridos en la sangre, factor con un papel de sobra conocido en las enfermedades del corazón. (6) 

Luteína y zeaxantina para los ojos

Una de las consecuencias del envejecimiento es el deterioro de la vista. Existen varios nutrientes que ayudan a bloquear este proceso de degeneración que ataca a los ojos. De entre ellos, los más destacados son la luteína y la zeaxantina, unos poderosos antioxidantes que suelen acumularse en la retina del ojo. (7) 

Los estudios demuestran que unos aportes adecuados de dichos nutrientes pueden reducir de manera significativa el riesgo de cataratas y degeneración macular asociada a la edad. (8) 

La yema del huevo contiene grandes cantidades de luteína y zeaxantina. En un estudio controlado, el consumo de simplemente 1,3 yemas de huevo al día de media durante 4 semanas y media supuso un aumento del nivel de luteína de entre el 28 y el 50% y de la zeaxantina de entre el 114 y el 142%. (9) 

Además, los huevos son muy ricos en vitamina A, que también desempeña un papel importante en la vista. 

No aumentan el nivel de colesterol

Los huevos son víctimas de una difamación tan injusta como absurda. Se les ha acusado de provocar colesterol, y esa es la principal razón por la que se afirma que no deberían comerse más de tres o cuatro huevos a la semana. Los más atrevidos recomiendan como mucho seis huevos a la semana. 

Y yo le digo a usted: cómase todos los que quiera, hasta tres al día, salvo si tiene diabetes o sufre de hipercolesterolemia familiar genética. 

Es verdad que un huevo contiene 212 mg de colesterol, más de la mitad del aporte diario recomendado (300 mg). Sin embargo, debe saber que el colesterol alimentario influye muy poco sobre el colesterol en sangre; el 80% del colesterol en sangre está fabricado por el hígado. 

Además, la reacción ante el colesterol alimentario varía mucho de una persona a otra: 

  • en el 70% de las personas, los huevos no aumentan nada de nada el nivel de colesterol. 
  • en el 30% restante, aumentan ligeramente el nivel de HDL (lipoproteína de alta densidad). 
Si nos encontramos dentro de este 30%, puede parecernos preocupante, pero lo cierto es que no lo es: las personas con un nivel alto de HDL tienen un riesgo menor de sufrir enfermedades y accidentes cardiovasculares (ACV) y demás problemas de salud. Por algo se le conoce popularmente como “colesterol bueno”. (10) 

En las personas que sufren síndrome metabólico, caracterizado por baja sensibilidad a la insulina, alteración de la glucosa, hipertensión arterial, aumento de triglicéridos y del perímetro abdominal, tomar huevos a diario ha demostrado que mejora el perfil lipídico (grasas en sangre) y la sensibilidad a la insulina, lo que reduce las tasas de glucosa en sangre (11) 

Son baratos

Los huevos no son caros, como habrá comprobado cada vez que hace la compra. De hecho, si comparamos el precio por kilo –aunque los huevos no se vendan al peso, sino por unidades- el precio por kilo de huevos es inferior al de la mayoría de carnes y pescados. 

Proporcionan sensación de saciedad

Los huevos tienen una fuerte capacidad para saciar. Un estudio realizado sobre 30 mujeres con sobrepeso puso de manifiesto que comer huevos en el desayuno les permitía controlar mejor su apetito. 

Sin esfuerzo redujeron de forma automática su consumo de alimentos en las 36 horas siguientes en comparación con aquellas que habían comido pan. (12) 

¡Están buenísimos!

Solos están deliciosos y también acompañan muy bien a numerosos platos. Su contenido en grasas buenas hace que se impregnen con facilidad de todos los aromas que les añadimos al cocinarlos: champiñones, cebolla frita, pimiento asado, pimienta, un toque de trufa... 

Lo importante es disfrutarlos. Y, como ve, puede hacerlo sin tener que pensárselo dos veces. 

¡A su salud! 

Juan-M. Dupuis 

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Fuentes: 

  1. “Dietary protein to maximize resistance training: a review and examination of protein spread and change theories”. John D Bosse y Brian M Dixon. Journal of the International Society of Sports Nutrition 2012, 9:42 doi:10.1186/1550-2783-9-42. 
  2. “Protein intake and energy balance”. Department of Human Biology, Nutrim, and Wageningen Centre of Food Sciences, Maastricht University, P O Box 616, 6200 MD Maastricht, PubMed. 2008 Aug 7;149(1-3):67-9. doi: 10.1016/j.regpep.2007.08.026. Epub 2008 Mar 25. 
  3. “Dietary protein and blood pressure: a systematic review”. Altorf-van der Kuil W, Engberink MF, Brink EJ, van Baak MA, Bakker SJ, Navis G, van 't Veer P, Geleijnse JM. Top Institute Food and Nutrition, Wageningen, The Netherlands. 2010 Aug 11;5(8):e12102. doi: 10.1371/journal.pone.0012102.
  4. “Dietary protein and skeletal health: a review of recent human research”. Kerstetter JE, Kenny AM, Insogna KL. Department of Allied Health Sciences, University of Connecticut, Storrs, Connecticut, USA. PubMed. 2011 Feb;22(1):16-20. doi: 10.1097/MOL.0b013e3283419441.
  5. “Repeatability and measurement error in the assessment of choline and betaine dietary intake: the Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC) study”, Bidulescu A, Chambless LE, Siega-Riz AM, Zeisel SH, Heiss G, Nutrition Journal, vol. 8, no 1,‎ 2009, p. 14 (PMID 19232103, PMCID 2654540, DOI 10.1186/1475-2891-8-14).
  6. “Effects of omega-3 fatty acids on serum markers of cardiovascular disease risk: A systematic review”. Ethan M. Balk, Alice H. Lichtenstein, Mei Chung, Bruce Kupelnick, Priscilla Chew, Joseph Lau. Elsevier (March 13, 2006). 
  7. “Identification of lutein and zeaxanthin oxidation products in human and monkey retinas” F Khachik; P S Bernstein; D L Garland. Investigative Ophthalmology & Visual Science (IOVS) August 1997, Vol.38, 1802-1811. doi:
  8. “Plasma Lutein and Zeaxanthin and Other Carotenoids as Modifiable Risk Factors for Age-Related Maculopathy and Cataract: The POLA Study”. Cécile Delcourt; Isabelle Carrière; Martine Delage; Pascale Barberger-Gateau; Wolfgang Schalch; the POLA Study Group. Investigative Ophthalmology & Visual Science (IOVS). June 2006, Vol.47, 2329-2335. doi:10.1167/iovs.05-1235
  9. “Lutein and zeaxanthin concentrations in plasma after dietary supplementation with egg yolk”. Garry J Handelman, Zachary D Nightingale, Alice H Lichtenstein, Ernst J Schaefer, and Jeffrey B Blumberg. The American Journal of Clinical Nutrition. Am J Clin Nutr August 1999 vol. 70 no. 2 247-251
  10. “High-density lipoprotein cholesterol as an independent risk factor in cardiovascular disease: assessing the data from Framingham to the Veterans Affairs High--Density Lipoprotein Intervention Trial”. (PMID:11374850) Boden WE,Division of Cardiology, Hartford Hospital, Connecticut 06102, USA, The American Journal of Cardiology [2000, 86(12A):19L-22L]. 
  11. “Whole egg consumption improves lipoprotein profiles and insulin sensitivity to a greater extent than yolk-free egg substitute in individuals with metabolic syndrome”. Blesso CN1, Andersen CJ, Barona J, Volek JS, Fernandez ML.2013 Mar;62(3):400-10. doi: 10.1016/j.metabol.2012.08.014. Epub 2012 Sep 27. PubMed
  12. “Short-term effect of eggs on satiety in overweight and obese subjects”. Vander Wal JS1, Marth JM, Khosla P, Jen KL, Dhurandhar NV. Department of Psychology, Saint Louis University, Missouri, USA. 2005 Dec;24(6):510-5. PubMed. 
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Recomendaciones y consejos ante una ola de calor.

Qué hacer ante una ola de calor: consejos y recomendaciones de salud básicas para sobrellevar mejor el calor durante los días en que dure una ola de calor.

Aunque la llegada del verano suele ser sinónimo de calor a horrores, lo cierto es que no solo hace acto de presencia en días ajenos a la época estival. De hecho, cada año se alerta de la presencia o llegada de olas de calor antes o después del verano, y no solo precisamente durante las jornadas estivales.
Se conoce como ola de calor a un periodo de tiempo, más o menos prolongado que se caracteriza por ser excesivamente cálido, aunque puede ser a su vez excesivamente húmedo (aunque esta última característica es muy raro).
En el caso de la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) la define como un período de al menos 3 días con temperaturas superiores a los 32,3ºC.
Por tanto, ante las elevadas temperaturas es aconsejable saber algunos consejos a tener en cuenta cuando nos encontramos en una ola de calor, y qué recomendaciones llevar a cabo.

Consejos ante una ola de calor
Optar por una alimentación fresca y ligera
Los mejores alimentos a consumir durante una ola de calor son aquellos que aportan agua a nuestro organismo, y además son refrescantes: frutas, hortalizas frescas y ensaladas. Eso sí, debemos siempre lavarlas bien antes de consumirlas.
También es imprescindible aumentar la hidratación, optando por agua mineral fresca y zumos naturales. Recuerda que las bebidas muy azucaradas (como los refrescos), no solo no calman la sed sino que además la aumentan.
Cuidado con determinadas comidas y bebidas
Durante los días de mayor calor, o en los que nos encontremos en medio de una ola de calor, no se aconseja el consumo de bebidas muy azucaradas, alcohólicas o cafeinadas.
También se recomienda evitar comidas copiosas y en exceso, evitando a su vez comidas fácilmente contaminables, como es el caso de las ensaladillas rusas o salsas como las mayonesas.
Si te encuentres en grupos más vulnerables…
Lo más recomendable es quedarte en casa durante los días de mayor calor, y no salir a la calle en los momentos más calurosos del día (de 12 a 16 horas).
Evita la exposición al sol
Si no te encuentras dentro de los denominados como “grupos más vulnerables”, la recomendación básica es evitar la exposición solar demasiado tiempo, o bien en horarios en los que los rayos solares llegan más verticalmente (esto es, entre las 12 a las 16 horas).
Si decides tomar el sol
Lo mejor es tomar el sol de forma progresiva, empezando con sesiones de 15 a 20 minutos y aumentando el tiempo pero siempre sin superar las exposiciones de 2 horas seguidas.
Se aconseja a su vez protegerse con sombrero, y si debes salir de casa, utilizar ropa holgada, ligera y cómoda.
Utiliza la protección solar adecuada
Es conveniente no solo que utilices siempre una crema fotoprotectora adecuada según tu tipo de piel, sino renovarla cada 2 horas, o bien cada vez que salgas del agua.
Cuidado con los más peques
No es recomendable que los menores de 3 años se expongan al sol en los días de mayor calor, o mientras dure la citada ola de calor.
No practiques ejercicio físico al aire libre
Se debe evitar y reducir la actividad física y el ejercicio físico al aire libre cuando el calor sea excesivo.
Imagen | bredgur

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